Lázaro Rosa Violán crea Bon Vivant, un nuevo espacio en Dénia dedicado al vino y a la cocina gourmet.
El proyecto de interiorismo del restaurante Bon Vivant en Dénia, a cargo del diseñador Lázaro Rosa Violán, traduce la cultura del vino y la gastronomía en un espacio cálido, sofisticado y atemporal, donde el detalle constructivo y la elección de materiales dialogan con la experiencia sensorial.
Reconocido por su extensa trayectoria en el ámbito de la restauración y la hotelería, Rosa Violán aborda Bon Vivant desde una lógica que combina sofisticación relajada y vocación comercial. El encargo, impulsado por el restaurador Quique Sastre, buscaba un espacio capaz de “atrapar” al visitante desde el primer momento a través de una suma de decisiones precisas que se perciben en conjunto.

El proyecto se articula a partir de una cuidada selección de materiales nobles. El pavimento de piedra natural establece una base sólida y táctil, mientras que la madera de roble reviste el resto del local, aportando calidez y una sensación de permanencia. Esta elección responde a una voluntad clara de construir un interior atemporal, alejado de modas efímera.
La iluminación refuerza la sensación de refugio, mientras que la distribución del espacio permite diferentes formas de uso: desde una degustación informal hasta una experiencia gastronómica más pausada.
El vino, eje conceptual del proyecto, encuentra su traducción espacial en una escenografía que lo sitúa como protagonista. La carta se apoya en un entorno que transmite respeto por el producto y conocimiento del ritual que lo acompaña.
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